Sistemas, integraciones, automatizaciones y páginas web hechos para cómo tu empresa trabaja de verdad. Alcance cerrado por escrito, plazo firme y el código es tuyo.
Si reconoces dos de estos cuatro, el problema ya no se resuelve comprando otra licencia.
Empezó como una hoja de cálculo compartida. Hoy tres personas dependen de ella, nadie sabe qué fórmula rompe qué, y no hay a quién llamar cuando falla un lunes a las 8 de la mañana.
Licencias por usuario de una herramienta donde tu equipo entra a tres pantallas. Las otras cuarenta las pagas igual, todos los meses, para siempre.
El software de estante decide cómo trabajas. Cuando tu diferencial ESTÁ en cómo trabajas, adaptarte al molde es pagar por perder el diferencial.
Ventas no conversa con facturación, y alguien copia datos a mano todos los días. Ese alguien es también el motivo por el que el reporte del mes llega el día 10.
El levantamiento inicial no se cobra.
Todo sale del mismo lugar: tu operación real. Puede ser una pieza o el conjunto.
Gestión, operación y control: el sistema que tu proceso pide, con los permisos que tu estructura necesita y los reportes que alguien de verdad va a abrir.
Sitio institucional, landing de campaña o tienda. Rápido, indexable por buscadores y por los crawlers de IA, y con la medición armada desde el primer día.
Conectamos lo que ya usas: facturación electrónica, pasarelas de pago, WhatsApp, ERP, planillas. El dato se carga una vez y aparece donde tiene que aparecer.
La tarea que tu equipo repite cincuenta veces al día y siempre sale igual: esa la hace el sistema. Las horas vuelven esta semana, no el año que viene.
Área del cliente, portal del proveedor, app interna para el equipo en calle. Con la misma base de datos y los mismos permisos del resto.
Sistema viejo que funciona y que nadie quiere tocar: lo documentamos, lo cubrimos con pruebas y lo migramos por partes, sin apagar la operación.
No siempre es la respuesta correcta. Cuando lo es, es por estas cuatro razones.
El sistema aprende tu proceso, no al revés. Nadie del equipo tiene que cambiar cómo trabaja para caber en una pantalla que alguien diseñó para otro rubro.
Repositorio, documentación y accesos quedan a tu nombre. Si mañana quieres otro proveedor, puedes — y eso es justamente lo que nos obliga a hacerlo bien.
Sumar la persona once no cuesta una licencia más. Pagas el proyecto una vez; crecer de equipo deja de ser una decisión de presupuesto.
No exige tirar todo y empezar de nuevo. Lo más común es lo contrario: el sistema nuevo entra conectado a lo que ya funciona.
Te decimos también cuándo NO vale la pena hacerlo a medida.
No publicamos tabla de precios porque un sistema a medida no tiene precio de tabla: depende del alcance. Lo que sí es fijo, y lo puedes exigir, es cómo llegamos al número.
Entendemos tu operación: quién hace qué, con qué herramienta y dónde duele. El alcance sale de ahí, no de una lista de funcionalidades que suena bien.
Qué entra, qué no entra y qué queda para una segunda etapa. Lo que no está escrito no está presupuestado — y lo decimos antes de empezar, no en la mitad.
Un número, en soles, con IGV incluido. El plazo va con holgura y decimos "hasta", no "en": preferimos entregar antes a pedir disculpas después.
Firmas en línea, con la propuesta íntegra a la vista y comprobante con folio. Del sí al inicio no hay trámite de por medio.
Respondemos en 24 horas hábiles con los siguientes pasos.
Sin caja negra: ves el avance funcionando, no un informe de avance.
Una llamada para entender el problema. Si no somos la solución, te lo decimos ahí mismo.
Mapeamos el proceso real con quien lo ejecuta todos los días — no solo con quien lo describe.
Alcance, precio y plazo por escrito. Aceptación digital y arranque.
Entregas parciales que ya se pueden usar. Ajustar en la etapa 2 cuesta mucho menos que ajustar al final.
Probamos con tus datos y con tu gente, en tus escenarios. Recién ahí se llama entrega.
Código, documentación y accesos a tu nombre. El soporte continúa si lo quieres, sin quedar amarrado.
Sin compromiso y sin presentación de ventas.
Tres compromisos concretos. Los puedes exigir por escrito en la propuesta.
El precio no se mueve por lo que ya estaba escrito. Si aparece algo nuevo en el camino, se cotiza aparte y lo decides tú — nunca llega como sorpresa en la factura.
Repositorio, documentación y accesos a tu nombre desde el primer commit. Sin cláusula que te obligue a quedarte con nosotros para seguir usando lo que pagaste.
Quien paga la implantación no queda atado: no hay costo de entrada que amortizar. El soporte se contrata si lo quieres y se cancela avisando con 30 días.
Depende del alcance, y cualquiera que te dé un número sin haber visto tu operación está adivinando. Por eso el levantamiento no se cobra: primero entendemos qué hay que construir, después ponemos precio. La propuesta llega en soles, con IGV incluido y con el detalle de qué entra.
Cuéntanos cómo opera tu negocio hoy. Te decimos qué se puede construir, en qué orden y cuánto cuesta — y también si un módulo listo te resuelve más rápido que un desarrollo a medida.
El levantamiento inicial no se cobra y no compromete a nada.